Andrea Milano colección 2019 – Selección de ropa adecuada para los niños

Buscando lo mejor para los infantes se pone a disposición de España, Colombia y República Dominicana: Andrea Milano colección 2019. Y en el permanente afán de esta firma por ofrecer consejos oportunos, acá se expondrá información relevante a considerar al momento de elegir la ropa de los niños.

Los bebés son muy susceptibles a las sensaciones de frío; por lo tanto, dar una consideración apropiada a la vestimenta adecuada para sus cuerpos es imperativo, para que disfruten de buena salud. Desafortunadamente, en la sociedad prevalece la opinión de que los niños de tierna edad tienen de manera natural un gran poder para generar calor y resistir las bajas temperaturas; y de este error popular han surgido los resultados más fatales.

Esta opinión se ha visto reforzada por la manera insidiosa en que el frío actúa sobre el cuerpo, ya que los efectos perjudiciales no siempre se manifiestan durante o inmediatamente después de su exposición. De este modo, con demasiada frecuencia, el resultado fatal se debe a una fuente errónea, o bien el niño pierde su salud bajo la acción de una causa desconocida.

El poder de generar calor en las especies de sangre caliente es mínimo al nacer y aumenta progresivamente hasta la edad adulta. Los animales jóvenes, en lugar de disfrutar de temperaturas más altas que los adultos, tienen por lo general un grado o dos por debajo, y se enfrían con mayor facilidad; hechos que no suelen ser muy conocidos por la mayoría del público.

Esto demuestra lo absurda que es la locura de ese sistema de “endurecimiento” de la constitución y la resistencia del bebé, que induce a los padres a sumergir al tierno y delicado niño en el baño frío, en todas las estaciones del año, y a exponerlo con libertad a las corrientes frías y cortantes de un viento de levante, con la ropa más ligera.

Los principios que considera la franquicia Andrea Milano que deben guiar a un padre al elegir la vestimenta de su hijo son los siguientes: 

El material de las prendas y su cantidad deben ser tales que conserven una proporción suficiente de calor en el cuerpo, regulado por lo tanto por la estación del año, y la delicadeza o resistencia de la constitución del niño. Sin embargo, al hacer esto, el padre debe evitar la práctica demasiado común de envolver al pequeño en innumerables pliegues de ropa de abrigo, y mantenerlo constantemente confinado en habitaciones muy calientes y cerradas.

Así llegan al extremo opuesto a aquello a lo que se acaba de aludir: porque nada tiende tanto a debilitar la constitución, a inducir enfermedades y a hacer que la piel sea altamente susceptible a la impresión de frío que cubrirla por completo; y, por lo tanto, produce esas mismas dolencias de las que es la intención principal de protegerlos.

En su fabricación, las prendas deben estar dispuestas de tal manera que no restrinjan la libre circulación sanguínea por todas las partes del cuerpo del niño; y tan sueltas y fáciles que permitan que la transpiración imperceptible tenga una salida libre, en lugar de ser confinada y absorbida por la ropa, y mantenida en contacto con la piel, hasta que dé lugar a una irritación.

En su calidad, las prendas elegidas deben ser tales que no irriten la delicada piel del niño. En la primera infancia, por lo tanto, la franela (tipo de tela) es demasiado áspera, pero llega a ser deseable a medida que el pequeño crece, ya que proporciona un suave estímulo a la piel y mantiene la salud.

En su confección, la prenda debe ser tan simple como para permitir que se la coloque y retire rápidamente, ya que vestirse es molesto para el bebé, le hace llorar y le excita, causándole la máxima irritación mental que es capaz de sentir. Se debe prescindir totalmente de los alfileres, puesto que su uso es peligroso debido a la falta de cuidado de las enfermeras e incluso por los movimientos ordinarios del propio niño.

La ropa debe cambiarse a diario. Es eminentemente propicio para la buena salud del bebé que se haga una sustitución completa del vestuario todos los días. Si esta recomendación no se sigue, en su justa medida, el lavado fracasará en su objetivo, en especial, será incapaz de asegurar la ausencia de enfermedades de la piel.

Durante la infancia         

La ropa del niño debe poseer las mismas propiedades que la utilizada durante el período de la lactancia. Así es imprescindible que ofrezca el calor debido, que sea confeccionada con materiales que no irriten la piel y no pueda provocar una constricción antinatural.

En referencia a la debida calidez, puede ser bueno repetir una vez más, que muy poca ropa es frecuentemente la causa de los ataques más repentinos de enfermedades respiratorias; y que los niños que están así expuestos, con prendas delgadas, en un clima tan variable como el nuestro son las víctimas más frecuentes de resfriados, y hasta de afecciones peligrosas de los conductos de paso del aire y de los pulmones.

Por otra parte, no hay que olvidar que la ropa demasiado abrigada es una fuente de enfermedades, a veces incluso de los mismos trastornos que se originan durante la exposición al frío. Esta, a menudo, hace que el organismo sea más susceptible a las impresiones causadas por una baja temperatura, especialmente por el aire helado que entra a los pulmones.

Regule la ropa, entonces, de acuerdo con la estación; reanude el uso del vestido de invierno temprano y déjelo a un lado tarde. Porque es en primavera y otoño que las vicisitudes en nuestro clima son mayores, y las quejas por las vías aéreas congestionadas e inflamadas son más comunes.

En lo que respecta al material (como antes se había comentado), la piel tolerará a esta edad una franela junto a ella; y ahora no solo es adecuada, sino necesaria. Esto puede ser aplazado con ventaja durante la noche y el algodón podría ser sustituido durante el verano, reanudándose el uso de esta tela a principios del otoño. Si por una gran delicadeza de constitución esta resulta demasiado irritante para la piel, las medias de felpa finas serán en general fáciles de soportar y contribuirán en gran medida a la preservación de la salud.

Es muy importante que la ropa del niño sea confeccionada de tal manera que no oponga ninguna restricción a los movimientos del cuerpo o de las extremidades, ni que ofrezca una presión perjudicial en la cintura o en el pecho. Todos sus músculos deben tener plena libertad para actuar, ya que su libre ejercicio favorece tanto su crecimiento como su actividad, asegurando así la regularidad y eficacia de las diversas funciones a las que están sometidos.

Las mismas observaciones se aplican con igual fuerza a los vestidos de las niñas; y felizmente, durante la infancia, al menos, no se hace ninguna distinción, en este asunto, entre los sexos. No es así, sin embargo, cuando la chica está a punto de salir de este período de la vida; porque entonces se adopta un sistema de vestimenta que tiene los efectos más perniciosos sobre su salud y el desarrollo del cuerpo. Este es el empleo de prendas estrechas, que impiden la libre y plena acción de los órganos respiratorios, siendo la anterior solo una de las muchas restricciones y prácticas nocivas de las que en los últimos años hemos visto que están condenadas a sufrir tan gravemente.

En Andrea Milano y sus tiendas siempre se podrá encontrar ropa adecuada para los infantes, desde la talla 0 hasta la 16. Adecuada para cada temporada del año, incluso las colecciones varían con más frecuencia que el resto de las tiendas de moda. Además los precios son asequibles, porque su precios son bastante bajos y ello sin escatimar en calidad.

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