Franquicia Andrea Milano La guía de alimentación de “Mi Primer Bebé”

Cuidar de la alimentación de tu criatura es más que una cuestión dietética. También tiene algo que ver con la comodidad y la crianza. Una multitud de padres primerizos, de hecho, han recurrido a varios libros y guías para obtener consejos sobre cómo alimentar al suyo. Además de ser una excelente manera de aumentar el tiempo de unión entre padres e hijos, asimismo es una maravillosa oportunidad para hablar con tu preciosa fuente de alegría. En consecuencia, la franquicia Andrea Milano dedica unas líneas a este importante tema.

Franquicia Andrea Milano dedica unas líneas a este importante tema.

Franquicia Andrea MilanoYa que esta es la primera vez que cuidas a tu bebé, definitivamente necesitas acumular todos los consejos útiles que puedas. Para empezar, trata de aprender algunos de los conceptos básicos para alimentar a tu recién nacido.

Alimentación con biberón

Si decides alimentar a tu recién nacido con leche embotellada, asegúrate de preparar todo lo que necesita con anticipación. Sin embargo, no exageres con el tiempo, porque alimentar a un niño pequeño con leche descompuesta es definitivamente un gran “no-no” en la crianza de los hijos.

Recuerda tener la fórmula embotellada o la leche materna a las condiciones térmicas que tu bebé puede tolerar; esto puede variar de tibio a temperatura ambiente. También es importante evitar el uso del microondas para calentar el biberón. Si lo haces, podrían producirse puntos calientes que lesionen al niño, incluso si ya has comprobado que el líquido no está caliente.

Cuando llegue la hora de comer, sostén al bebé en el regazo mientras soportas su cabeza en la curva de tu brazo. Trata de cambiar de lado de vez en cuando, como lo harías al amamantar, para proporcionar una amplia estimulación en ambos hemisferios del cerebro.

Coloca la tetina del biberón en la boca del bebé tan pronto como él o ella vuelva la cabeza. Asegúrate de que la mamadera esté llena de leche, ya que los niños tienden a tragar demasiado aire cuando esta se encuentra medio llena. Para terminar una sesión de alimentación, simplemente aparta la botella.

Lactancia materna

Una cosa buena acerca de la lactancia materna es el hecho de que no se requiere que prepares la leche o calientes el biberón por adelantado. Además, puedes elegir colocarte como quieras para amamantar; sin embargo, las posiciones de alimentación apropiadas pueden variar de acuerdo con la edad del bebé, la hora del día y tu nivel de comodidad.

Muchas madres utilizan un soporte especial cuando amamantan. Sin embargo, la posición de alimentación tradicional es agradable y solo requiere que te se sientes derecha y sostengas a tu pequeño de manera segura, como si estuviera dentro de la cuna. Además, te permite también abrazar a tu bebé usando solo una mano y mover o sostener tu seno con la otra.

Independientemente de la posición de amamantar que elijas, no olvides adquirir algún tipo de soporte. Una almohada de lactancia o cualquier cojín regular, sin duda, hará que sea más fácil para ti sostener al bebé y evitar tensiones en el cuello o la espalda. Cuando se trata de la colocación del bebé, mantener un estrecho contacto debe ser una de las partes vitales de la sesión de alimentación. Para ello, la barbilla de tu pequeña fuente de alegría debe estar junto a tu pecho y su abdomen contiguo al tuyo.

Para asegurarte de que la lactancia va bien, revisa si los labios del bebé se abocinan alrededor del pezón o baja un poco el labio inferior para ver si la lengua está enrollada alrededor de la areola. Adicionalmente, puedes escuchar la deglución del pequeño o notar también que sus orejas se mueven durante la alimentación activa. En caso de que necesites cambiar de lado o si la sesión tiene que terminar, simplemente desliza con ternura un dedo en una esquina de la boca del niño para interrumpir la succión.

No hace falta decir que nadie espera que los padres primerizos realicen impecablemente el proceso de alimentación a la primera. Así que trata de ser paciente y date un respiro de vez en cuando. Mantener una actitud positiva hacia la crianza de los hijos y aprovechar todos los recursos disponibles, como los que te aporta Andrea Milano online, también te ayudará mucho.

Franquicia Andrea Milano :Bocados nutritivos para mi primer bebé

Los niños, ciertamente, no pueden vivir solo de leche. Aunque es esencial alimentar a tu pequeño con este producto durante los primeros meses de vida, también necesitas pensar en los nutrientes sólidos una vez que la criatura muestre ciertas indicaciones de que ya está lista. Puedes informarte sobre los diferentes signos de preparación del sistema digestivo en literatura especializada o navegando por Internet.

Cocinar para tu hijo pequeño es muy parecido a hacerlo para los adultos. La única diferencia es que la elaboración de los alimentos para bebés requiere de una especial atención y cuidado en la preparación y manipulación de los ingredientes.

Conceptos básicos de la precocción

Como regla general, necesitas lavarte las manos con agua tibia y jabón antes de preparar la comida de tu bebé. Asegúrate de secarlas con una toalla limpia antes de tocar cualquiera de los ingredientes. Del mismo modo, también tienes que limpiar tus utensilios de cocina de antemano y a fondo.

Preparación de los ingredientes

Frutas/Verduras – Lava, pela y corta las frutas y verduras antes de cocinarlas. Además, retira el hueso y las semillas si ves algunas.

Pescado – Remueve las espinas, la grasa y otras partes difíciles antes de cocinar. Una vez que el pescado esté hecho, córtalo en trozos y elimina los restos de piel y espinas.

Carne – Descarta toda la grasa antes de cocinar. Una vez que la carne esté lista, córtala en porciones diminutas. No te olvides de deshacerte de cualquier hueso y otras partes difíciles.

Cocinando comida para bebés

Frutas/Verduras – Excepto las bananas y los aguacates, todos los tipos de frutas y verduras deben cocinarse antes de dárselas de comer al pequeño. Tienes la opción de procesarlas en el microondas, hervirlas o cocerlas al vapor. Algunas variedades de fruta (p. ej. pera o manzana) pueden incluso cocinarse al horno. Sin embargo, la cocción al vapor sigue siendo la mejor opción, ya que es la que conserva una mayor cantidad de nutrientes.

En caso de no tener una cocina de vapor, no te preocupes. La cocción en el microondas y la ebullición son buenas alternativas, siempre y cuando mantengas el nivel de agua al mínimo y hagas el esfuerzo de no cocinar en exceso o por defecto a los alimentos.

En cuanto a las zanahorias, nabos, espinacas y remolachas, debes hervirlas en todo momento, en lugar de usar el microondas o la olla de vapor. Estos vegetales normalmente contienen nitratos, que resultan  potencialmente perjudiciales; pero, que pueden ser eliminados en gran medida durante la ebullición.

Carne y pescado – Puedes cocinarlos de la forma que desees. Solo asegúrate de que estén bien hechos y de que saques toda la grasa y los trozos duros antes de servir. Si deseas asarlos o freírlos, evita añadir grasa o al menos mantenerla al mínimo. Además, ten en cuenta que no es necesario añadir nada de azúcar, grasa o sal a la comida de tu bebé.

Sugerencias para servir

Utiliza un tenedor para macerar o una licuadora, si tienes una, para mezclar los alimentos hasta obtener la textura adecuada. Si tu bebé todavía está en las primeras etapas del consumo de comestibles diferentes a la leche, entonces la comida debe estar totalmente licuada. A medida que su tolerancia a los nutrientes sólidos aumenta, puedes despacio hacer la transición a porciones ligeramente más espesas y gruesas. No hace falta decir que necesitas darle tiempo a tu pequeño para que se ajuste a cada etapa del proceso.

En caso de que tengas agua hirviendo a la  mano, puedes usarla para suavizar o humedecer la comida. Ten en cuenta que la boca de tu bebé es más sensible al calor que la tuya. Por lo tanto, los alimentos para el pequeño deben estar tibios y no calientes.

En resumen, los dos consejos más importantes que te da Andrea Milano 1932, que debes recordar al cocinar para tu pequeño son: (1) no preparar nada que no sea adecuado para su edad, y (2) asegurarte de que el niño pueda tolerar la consistencia de los comestibles. Todo lo demás es simplemente cocinar. Ahora, solo tienes que conseguir recetas de alimentos para Bebés, de modo que puedas empezar a practicar la elaboración de los nutrientes para tu bien más preciado.

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